lunes, 15 de septiembre de 2008

Nuestra sensibilidad antes los accidentes.

Durante un viaje a la ciudad de San Francisco de Macorís, en zona del nordeste de nuestro país tuve que presenciar como a un conductor de los mucho que andamos en este mundo, transitaba de norte a sur en la autopista cercana a la ciudad de antes mencionada, cuando de repente y al parecer por la alta velocidad que llevaba (no digo exceso, porque tratándose de una autopista) donde la velocidad te lo permite no creo que llevara exceso, pero si mucha velocidad como para que un mal fortunio como el que le ocurrió sucediera.
Se le pincho una goma y al parecer el conductor trató de controlar el vehículo sufriendo varios zigzags en la vía lo que provoco que el vehículo en que viaja una camioneta doble cabina diera varias vueltas en la autopista, lo que a su vez provoco que se fuera al costado izquierdo deteniéndose el vehículo con unos matorrales.
El conductor que por lo visto los golpes recibidos y las condiciones de gravedad que sufrió no llevaba el cinturón, cosa que no le ocurrió igual a su compañero de asiento que le acompañaba el cual solo sufrió algunos rasguños.
En ese solo segundo en que la vida te pone ante una gran momento de angustia y decisión, me orillo sobre la vía a una distancia en la que entiendo prudente para no provocar o verme envuelto en otro tipo de colisión y corro como muchos que llegan en el mismo momento a auxiliar a los ocupantes de la camioneta, quienes sin percatarnos que el conductor salió disparado por el parabrisas y ayudamos al compañero a salir.
Es en ese momento en que la paciencia debe ponerse delante para coordinar todas las fuerzas desesperantes que quieren hacer lo mismo, ayudar a salir y ayudar a los heridos. Pero es allí donde uno se da cuenta que los hombres nos mostramos indiferentes cuando el caso no nos toca, porque muchas gente solo se detenían a observar cuando un ser humano se debatía entre la vida y la muerte en contra de su voluntad, porque quizás el hacer tanta conjetura nos lleva aumentar nuestra indolencia.
Debe existir una mayor sensibilización de nuestra parte, ayudar una persona que sin saber se ve envuelto entre aquella delgada línea que separa esta vida de alguna otra sería de gran valor para nuestra sociedad.
Valoramos a todos aquellos que sin importar las condiciones extienden sus manos para ayudar, no para robar o aprovecharse del momento o la circunstancia para su provecho personal.

No hay comentarios: